La mayoría de los atrasos que vemos en campo no vienen de la perforación en sí, sino de decisiones tomadas antes de empezar. Estos son tres errores que se repiten.
1. Perforar sin estudio previo
Sin un estudio hidrogeológico y geofísico, la ubicación del pozo queda al azar. El resultado suele ser un pozo con bajo rendimiento o una inversión que hay que repetir. El estudio no es un gasto adicional: es lo que evita perforar dos veces.
2. Subestimar la tramitología
Los permisos y concesiones requieren documentación técnica preparada con criterio y presentada en el orden correcto ante cada institución. Cuando la gestión se deja para el final, el proyecto queda detenido esperando papeles que pudieron tramitarse en paralelo.
3. Dejar el mantenimiento para después
Un pozo sin mantenimiento pierde rendimiento con el tiempo. Programar evaluaciones y limpiezas periódicas cuida el activo y sostiene la calidad del servicio durante toda la vida útil del proyecto.
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